Vinny Testaverde

La gesta del viejo Vinny

Al borde de los 44 años, Vinny Testaverde se convierte en el quarterback más veterano de la historia en ganar un partido de la NFL y afronta el reto de repetir ese domingo ante Indianapoli

 

Vinny Testaverde.

Reuters Glendale

Ante la creciente afición al rugby despertada por el reciente Mundial celebrado en Francia, muchos vuelven a la carga con la pregunta de siempre. ¿Por qué en el fútbol americano llevan tanta protección si estos tipos del rugby juegan a pelo y se pegan unos golpes tremendos?

Los que aún duden de la dureza del fútbol americano, donde los choques acostumbran a ser de una naturaleza mucho más violenta que en su deporte hermano, especialmente en la vulnerable posición de quarterback, no tienen más que repasar la larga lista de mariscales caídos en este inicio de temporada en la NFL: una docena de los titulares de la jornada inaugural ya están en la enfermería sólo siete semanas después. De allí la formulación de la siguiente pregunta, quizás con menos fondo, pero que ayudaría a reflejar algo la pasión de algunos por este complejo deporte: ¿En qué estaría pensando Vinny Testaverde cuando decidió descolgar las botas?

El viejo Vinny, como le conocen popularmente en la NFL, roza los 44 años y fue -perdón, es- uno de los quarterbacks con más solera de la liga. Sus mejores tiempos quedaron atrás, desde luego. Pero, por lo visto, sus no tan buenos tiempos no son tan malos, comparado con lo que anda por allí.

Aquejado por la plaga de lesiones en la posición, el entrenador de los Panthers,JohnFox, no lo dudó a la hora de indagar sobre la disponibilidad de un hombre que fue descartado por los Patriots en la pretemporada y que ya se había mentalizado para pasar el curso mirando los partidos desde el sofá, y atendiendo a su familia.

Hombre récord

Pero hace 10 días Testaverde pasó de jugar con sus hijos a jugar con atletas que podrían ser sus hijos, poniéndose el casco de Carolina para devolverle la confianza al técnico, ganar el partido frente a los Cardinals y, de paso, hacer historia al convertirse en el quarterback más viejo en ganar un partido en la NFL. El dato figura ahora con otros récords individuales que mejoró, como el de haber lanzado un pase de touchdown en 21 temporadas seguidas; o haber combinado para anotación con 71 jugadores diferentes.

“Me preocupaba no tener el respeto de mis compañeros, que no me vieran capaz”: Testaverde

“Me preocupaba no tener el respaldo de mis compañeros”, explicaría tras la gesta. “Que me miraran y pensaran: ‘Este tipo tiene 43 años. ¿cómo se supone que nos va a ayudar? No va a ser capaz’ Quería demostrarles durante los entrenamientos y el partido que podía ayudarles a conseguir la victoria”. Testaverde viajó el miércoles por la mañana a Charlotte. Del aeropuerto se fue al centro médico para una revisión y de allí para el campo de entrenamiento, donde sorprendió a más de uno aleccionando a los más jóvenes. Trabajó con el equipo los dos días siguientes y dedicó el sábado al estudio de la táctica ofensiva. Profesional respetado por su minuciosa preparación, si no se ganó entonces la admiración del vestuario, lo hizo tras la victoria, en que colaboró decisivamente con un espectacular pase de touchdown de 67 yardas y 20 lanzamientos completados de 33 intentos, sin intercepciones. Números que firmaría el grueso de titulares de nuevo cuño, sin ninguna duda.

Se perdió pues, las mofas de los programas televisivos de madrugada, pero seguro que tampoco le hubieran descentrado demasiado. Al fin y al cabo, soportó de todo tras ser elegido en primera posición del Draft de 1987 por Tampa Bay. Sus cinco primeras temporadas en una de las peores franquicias de la liga fueron una auténtica pesadilla, con la afición abucheándole y una emisora de radio local llegando incluso a ridiculizarle por su condición de daltónico. Logró, sin embargo, reactivar su carrera en sucesivas paradas en Cleveland, Baltimore, Nueva York, Dallas y Nueva Inglaterra, la que figuró que sería su última parada. Hasta hace unos días…

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Cambio de planes

Inicialmente Testaverde se había decantado por la primera oferta que le hicieron llegar precisamente los Cardinals, pero acabó cambiando de parecer al constatar el desconsuelo de su familia, asentada en Long Island, por irse a un destino tan lejano como Arizona. Tras sentar la bases de un acuerdo vía telefónica, llenó la maletas para viajar a Phoenix al día siguiente, pero no la cuota de ilusión necesaria para afrontar el reto. Sus hijos Alicia, de 16 años, Vincent Jr., de 11, y Madeleine, de cinco, no encajaron bien la noticia, pendientes de mudarse todos a Florida dentro de unos meses. Allí es donde el veterano quarterback inició su carrera universitaria y allí es donde pretenden asentarse los Testaverde cuando este confirme su retirada. A saber cuando, a este ritmo.

“Parecían afectados”, explicó el jugador. “Me decían: ‘Papá, está muy lejos y no podremos verte’. Me estaba pesando mucho separarme de ellos y al final pensé: ‘Has tenido una muy buena carrera hasta ahora. No necesitas hacer esto”.

La decisión la tomó sobre las cuatro de la mañana, pero al día siguiente recibió una nueva llamada de un ex preparador suyo en Carolina, interesándose por su estado de forma. Tras una buena carcajada, Testaverde se sintió incapaz de replicar con una segunda negativa y dio el  a los Panthers. “Me siento mejor con este destino desde el punto de vista familiar”, reconoció, explicando que los vuelos a Long Island durarían apenas hora y media y eso le permitiría ver a los suyos después de los partidos. “He aprendido a lo largo de los años, y no diría que soy una persona lista, pero sí que conozco a fondo la NFL. Hay dos cosas en que soy bastante bueno. jugando a fútbol americano y ejerciendo de buen padre”.

Nacido el mismo año que Michael Jordan, que se retiró de la NBA tres veces y una del béisbol, Testaverde aún no sabe si jugará este domingo frente a Indianapolis, ganador de la pasada Superbowl. El número dos de los Panthers, David Carr -el primero, Jake Delhomme, está lesionado, como no- podría estar recuperado para entonces, pero Fox se debate ahora sobre si jugar con el suplente o el tercero en discordia, dado el buen resultado anterior. “No se ve algo así cada día”, explica su compañero Mike Rucker. “Es algo que siempre recordarás”.

El viejo Vinny, mientras, ha asumido que se sentará en el banquillo. Pero no por ello ha cejado un ápice en su preparación personal. “En la NFL, siempre tienes que estar listo, porque estás a una jugada de saltar al campo”, razona.

Eso es pasión. Eso es la NFL.


Importado de

http://www.adn.es/deportes/20071024/NWS-2699-Vinny-viejo-gesta.html



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